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lunes, 31 de enero de 2022

[Proyecto Prometeo] Las Clasificaciones

Individuos de cada clasificación manifiestan un tipo particular de poderes, y suelen tener un estilo de personalidad particular, así como cierta tendencia a que determinadas situaciones les agraden o disgusten. Los Protagonistas pueden tener un caracter, afinidades y prioridades diferentes a los descritos a continuación, pero en ese caso se les deberá considerar la excepción a la regla.

Las Clasificaciones básicas son las siguientes:

  • Burner iconBurner: Prodigio con la capacidad de manifestar pirokinesis. Tienen el poder de controlar el calor de un cuerpo, pudiendo provocar que entre en estado de combustión o se derrita (si tiene un punto de fusión suficientemente alto, como un metal). Suelen ser individuos de caracter apasionado, explosivo y extremista. Por lo general sienten necesidad de ver las cosas arder en llamas, y no les gustan los climas fríos.
  • Shocker iconShocker: Prodigio con la capacidad de manifestar electrokinesis. Tienen el poder de producir, almacenar y descargar cargas eléctricas a voluntad, así como de aumentar o disminuir la potencia de una carga existente. Suelen ser individuos de caracter muy directo, contundente e individualista. Por lo general odian tener que contenerse y valoran en extremo la libertad (propia y de otros).
  • Mover iconMover: Prodigio con la capacidad de manifestar telekinesis. Tienen el poder de mover objetos no demasiado pesados con la mente (y mientras menos masa tenga el objeto, con mayor facilidad, velocidad y control las pueden manipular). Suelen ser individuos de caracter sensato, adaptable y dinámico. Por lo general son algo obsesivos con el orden y odian depender de otros.
  • Runner iconRunner: Prodigio con la capacidad de manifestar chronokinesis. Tienen el poder de alterar la percepción y aceleración relativas al paso del tiempo; esto se manifiesta dándoles la capacidad de moverse y reaccionar a velocidades sobrehumanas (pero sin poseer resistencia sobrehumana adicional respecto a cuestiones como el desgaste físico o el efecto de la fricción). Suelen ser individuos de caracter impaciente, inquieto e insaciable. Por lo general son personas de naturaleza nómada, y odian sentirse atrapados.
  • Bender iconBender: Prodigio con la capacidad de manifestar neurokinesis. Tienen el poder de controlar hasta cierto límite la percepción, impresiones, memorias y sentimientos de otros. Suelen ser individuos de caracter manipulador, reservado y muy auto-concientes. Por lo general suelen estar acostumbrados a ser obedecidos sin cuestionamientos, y llegan a ser bastante caprichosos y egoístas.
  • Dealer iconDealer: Prodigio con la capacidad de manifestar biokinesis. Tienen el poder de alterar, acelerar y controlar la bio-química de los seres vivos con los que entren en contacto directo. Suelen ser individuos de caracter meticuloso, muy intuitivos y enfocados en lo físico. Por lo general tienden a disfrutar de observar los efectos de sus poderes en otros (sea positiva o negativamente).
  • Shaper iconShaper: Prodigio con la capacidad de manifestar morphokinesis. Tienen el poder de alterar temporalmente la apariencia, forma y hasta naturaleza de la materia inorgánica. Suelen ser individuos de caracter práctico y ambiocioso y voluble. Por lo general buscan sacar el mayor beneficio posible al menor costo, y disfrutan de superar sus propios logros, trucos y habilidades.
  • Jumper iconJumper: Prodigio con la capacidad de manifestar teletransportación. Tienen el poder de teletransportarse a sí mismos (junto a una carga extra adicional) a grandes distancias en una fracción del tiempo requerido con regularidad. Suelen ser individuos de caracter curioso, sociable y competitivo. Por lo general disfrutan de ser el primero en llegar, actuar, opinar...
  • Seeker iconSeeker: Prodigio con la capacidad de manifestar clarividencia. Tienen el poder de recibir visiones que trascienden la barrera del tiempo y el espacio. Suelen ser individuos de caracter previsor, creativo y sarcástico. Por lo general se desesperan demasiado cuando no logran predecir lo que harán otras personas, y disfrutan de observar patrones.

[Proyecto Prometeo] Las Sendas de los Personajes

Como parte del proceso de Creación de Personajes para este juego, cada jugador deberá elegir tres Sendas diferentes, pero relacionadas: una Senda de Origen representando por qué razón su personaje es un prodigio, una Senda de Vida describiendo el tipo de niñez y juventud que experimentó, y una Senda de Manifestación remarcando la situación en que manifestó su don por primera vez.

Cada Senda representa una parte del camino que tuvo que recorrer el personaje para llegar al punto de inflexión en su historia personal en que se encuentra actualmente. Su transfondo, traducido a términos de las mecánicas del juego representando las ventajas, tipo de experiencias y oportunidades que dicho estilo de vida implicaría.

La primer elección (Origen) determinará cuáles de las opciones existentes tendrá disponible el jugador para su segunda senda (Vida), que a su vez determinará las opciones disponibles para la tercera (Manifestación). Una vez elegidas, tanto tú como los demás jugadores tendrán cierta libertad de interpretar qué representa cada una.

Además, cada senda elegida le dará un Bonificador para determinado Impulso, y cierta cantidad de Herramientas, que representarán sus especialidades y capacidades particulares. (Por ahora no se preocupen demasiado por eso. Sólo píde a cada jugador que lleve la cuenta de sus bonificadores y del total de cada tipo de herramientas que le corresponde. Posteriormente explicaremos a profundidad qué beneficios corresponden en cada caso.)

Probablemente les sonará un poco confuso al principio, pero todo cobrará sentido pronto...

Sendas de Origen

Todo comienza con cuatro posibles elecciones:

  • Segunda Generación

    Alguno de tus progenitores te heredó genéticamente la posibilidad de manifestar un don. Quizá te advirtieron antes que todo empezara, quizá no tuvieron oportunidad de hacerlo…
    [+Bonificador de Manifestar, Implemento, 2 Habilidades]

    Sendas disponibles: Arma en entrenamiento, En fuga, El hijo pródigo

  • Talento Espontáneo

    Sin precedente alguno y prácticamente de forma fortuita y aleatoria, un día simplemente manifestaste tus poderes, sin ningún tipo de entrenamiento ni guía.
    [+Bonificador de Humanizar, Talento, 2 Implementos]

    Sendas disponibles: Los buenos tiempos, El hijo pródigo, Bicho raro

  • Dotado

    No naciste con el poder. Te fue otorgado a través de medios externos posteriormente a tu adolescencia. Quizá por tu propia voluntad, quizá no...
    [+Bonificador de Potenciar, Talento, Habilidad, Implemento]

    Sendas disponibles: En fuga, Los buenos tiempos, Rata de laboratorio

  • Creado

    Fuiste un niño de probeta. Un ser diseñado en un laboratorio, específicamente para poseer ciertos poderes particulares. Nacido para servir y obedecer a tus creadores.
    [+Bonificador de Controlar, 2 Talentos, Habilidad]

    Sendas disponibles: Arma en entrenamiento, Rata de laboratorio, Bicho raro

Sendas de Vida

Una vez elegido su origen, es momento de imaginar cómo fueron sus primeros años. ¿Nostálgicos? ¿Infelices? ¿Dolorosos? ¿Típicos y aburridos? ¿Llenos de viajes, aventuras y peligros? ¿Solitarios?

Cada jugador deberá elegir una de entre las 3 opciones disponibles, y posteriormente quedará a su elección interpretar libremente cómo se refleja eso en la historia de su personaje.

Las opciones posibles son:

  • Arma en entrenamiento

    Cada uno de los días de tu infancia consistió en un permanente y tortuoso entrenamiento sin descanso, con el fin de convertirte en el arma más contundente y eficiente posible.
    [+Bonificador de Pelear, Habilidad]

    Sendas disponibles: Aleccionada, Defensiva, Epifanía

  • En fuga

    Tuviste que correr, huir, esconderte. Sin poder confiar en casi nadie ni tener muchos amigos reales, nunca fue sencillo. Pero aprendiste desde muy joven que el que no se mueve, muere.
    [+Bonificador de Huir, Habilidad]

    Sendas disponibles: Accidental, Forzada, Defensiva

  • Los buenos tiempos

    Tuviste una niñez “feliz”, o tan feliz como una existencia normal te fue permitida… por unos años. Recuerdas con nostalgia una buena cantidad de vivencias, logros y amistades entrañables, y no puedes evitar desear volver a esa época dorada.
    [+Bonificador de Resistir, Implemento]

    Sendas disponibles: Voluntaria, Accidental, Epifanía

  • Rata de laboratorio

    Fuiste utilizado como objeto de estudio, sin piedad ni responsabilidad en lo que respecta a tu opinión al respecto. Sólo recuerdas tus primeros años como una secuencia de interminables exámenes, experimentos e investigaciones. [+Bonificador de Adaptar, Habilidad] Sendas disponibles: Accidental, Manipulada, Defensiva
  • El hijo pródigo

    Por momentos parecía que la vida te llevaba a una meta establecida, aunque el trayecto de ese predeterminado viaje estuvo siempre en las manos de alguien más... Quizá fue por tu propio bien; quizá por el beneficio de alguien más.
    [+Bonificador de Potenciar, Talento]

    Sendas disponibles: Voluntaria, Aleccionada, Epifanía

  • Bicho raro

    Tu vida fue una incómoda acumulación de momentos en los que no podías evitar sentir que por alguna razón no encajabas con los demás. Simplemente eras diferente, aunque nunca nadie logró permitirte entender por qué.
    [+Bonificador de Controlar, Habilidad]

    Sendas disponibles: Voluntaria, Forzada, Aleccionada

Sendas de Manifestación

Finalmente, cada jugador deberá elegir la senda que describa mejor la manera en que el personaje manifestó sus poderes meta-humanos por primera vez. Esta situación representa un antes y un después en su vida, trayendo cambios drásticos a su status quo que no pudieran simplemente ser ignorados.

Las opciones posibles son:

  • Voluntaria

    Desde pequeño fantaseabas con ser diferente. Eras especial, tenías que serlo. ¿No sería genial poder controlar a voluntad algún superpoder? Pues aparentemente ese fue tu día de suerte.
    [+Bonificador de Resistir, Implemento]

  • Accidental

    Nunca lo hubieras esperado, y con tu mala suerte repentinamente la vida dio un giro de 180º en el peor momento y el peor lugar.
    [+Bonificador de Adaptar, Talento]

  • Forzada

    Tú nunca lo deseaste, pero ellos te obligaron. Tenían los métodos, la tecnología, los conocimientos, el sadismo…
    [+Bonificador de Potenciar, Habilidad]

  • Aleccionada

    Fuiste duramente entrenado para llegar justo a ese momento; te lo dijeron todo (o casi todo). Aunque definitivamente la práctica es muy diferente que la teoría.
    [+Bonificador de Controlar, Habilidad]

  • Defensiva

    Exactamente cuando el miedo y la furia alcanzaron su punto máximo, algo en ti despertó de forma explosiva e inesperada. Un poder sobrehumano acompañando un fuerte instinto de supervivencia. Justo a tiempo, pues literalmente te salvó la vida.
    [+Bonificador de Manifestar, Implemento]

  • Epifanía

    Algo te permitió conocer un pequeño pedazo de la verdad, y repentinamente todo tuvo sentido. Ya no eran más sueños y fantasías. Sin embargo, nada es como lo habías imaginado.
    [+Bonificador de Humanizar, Talento]

Una vez elegidas las tres sendas y determinados los Bonificadores y Herramientas, se escribe en la hoja de personaje un pequeño párrafo explicativo para cada una, describiendo brevemente de qué manera esa situación en su vida determinó el tipo de persona que llegó a ser actualmente. Por ahora, sólo reafírmale a tus jugadores que los bonificadores les darán cierta ventaja a algunas tiradas relacionadas con ese Impulso en particular (y posteriormente podrán ganar más).

lunes, 6 de enero de 2020

[Proyecto Prometeo] La huída de Nick

Capturaron a Alessandro. Y todo fue mi culpa.

¡Maldición!

Fue mi culpa. Si tan sólo hubiera escuchado lo que me dijo…

Ya pasó una noche entera, pero mi corazón no deja de latir tan fuerte que siento que explotará en mi pecho.

Tengo que calmarme y pensar las cosas lo más racional y fríamente.

Frío. Qué ironía.

Te contaré lo que pasó. Creo que eso me ayudará a entender mejor las cosas y decidir qué haré ahora.


Todo empezó en la mañana. Alessandro me despertó un poco más temprano que de costumbre, y me lanzó la mochila con mis cosas listas para partir.

“Nos vamos. Cruzaremos la frontera. Te llevaré a conocer a mi mentor.”

¡Su maestro! El individuo del que incluso el mismísimo Alessandro Lucetti siempre habla con admiración y respeto. Y, por lo que me ha contado por años, uno de los Shockers más poderosos del mundo. Y uno de los pocos prodigios que ha logrado escapar de ellos por más años de los que yo tengo de vida.

“Necesitas más entrenamiento. Eres demasiado débil. Ha llegado el momento de que aprendas a dominar tu don, y lo que necesitas saber es algo en lo que sólo él te puede ayudar.”

¡Diablos! Estaba tan impresionado por su “regalo de cumpleaños” atrasado que ni siquiera se me ocurrió alguna réplica que hacerle por haberme llamado débil.

Estuve de tan buen humor durante toda la mañana que ni siquiera me quejé cuando saltamos sobre el tren que nos debía llevar el último tramo.

¿Y sabes qué es lo único que yo tenía en la mente? Que llevábamos varias semanas viajando hacia el sur. Yo simplemente asumí que se trataba de otra ruta aleatoria de tantas que hemos tomado en todos estos años. Pero no. El bastardo ya tenía pensado llevarme a México a ver a su maestro, y no me había dicho absolutamente nada.

El Paso me sorprendió bastante. No es la ciudad más grande, ni la más moderna, ni siquiera la más pintoresca. Pero pocas veces habíamos estado en un lugar con una diversidad tan grande. Tal vez la mitad de toda la gente que veíamos tenían aspecto de hispanos. En ese momento sólo me quedó agradecer que Alessandro llevara la mayor parte de los últimos cuatro años insistiéndome para que aprendiera a hablar español.

No he dejado de sorprenderme con cuánta anticipación parecía haber estado planeando todo esto.

Faltaría cerca de media hora para que anocheciera, y el sol aún brillaba intensamente en el cielo. Estábamos ocultos debajo de un puente, con la I-10 pasando sobre nosotros. Debíamos estar a unas cuantas millas de la frontera, en una zona industrial bastante despejada.

Yo disfrutaba de un merecido descanso, tras un agotador día de abochornante calor y gran incomodidad debido a la electricidad estática que el clima seco me hacía producir. Alessandro estudiaba por millonésima vez un viejo mapa de las carreteras de México. Según él, mientras evitáramos las ciudades nuestro viaje sería relativamente tranquilo y seguro.

Justo en ese momento todo salió mal.

Un instante estábamos ahí, refrescándonos en la sombra y disfrutando de un breve instante de relajación. Al siguiente ambos estábamos de pie y en alerta total.

Verás, pasar más de la mitad de tu vida huyendo de un lado a otro junto con el campeón de los paranóicos suele tener el efecto de aumentar bastante tu intuición. Sobre todo cuando de problemas se trata. Y la experiencia me ha enseñado que cuando ambos hemos sido alertados por nuestro sentido arácnido, es que algo gordo se nos viene encima.

Justo ahí, en el recoveco de un puente debajo de una gran autopista y con una amplia calle a un lado. Sería difícil escapar sin quedar totalmente expuestos.

Comencé a hiperventilar. No es que me haya dado un repentino ataque de pánico. Claro que no. Fue el calor y el cansancio. De verdad.

“Respira.”

Generalmente ese tipo de comentarios por parte de Alessandro me sacan de quicio. Odio que me trate de una forma tan condescendiente, como si yo siguiera siendo el crío de 9 años que él ayudó a escapar del laboratorio.

En esta ocasión, sin embargo, su voz calmada y calculadora logró sacarme de mi pequeña y momentánea histeria.

Llegaron por ambos costados del puente, atrapándonos con la transitada calle de abajo como única ruta posible de escape.

Vestían trajes tácticos, como los SWATs de las películas, con armaduras y ropa totalmente negra cubriéndolos de la cabeza a los pies. Traían unos de esos rifles cortos de dardos tranquilizantes. Genial. Querían capturarnos vivos.

Apreté los dientes y exclamé: “¡Maestro!” Mi voz se quebró un poco a mitad del grito, pero como respuesta ante mi creciente determinación, Alessandro me mostró una pequeña y fugaz sonrisa

“Ya sabes qué hacer. Sólo intenta no electrocutarme a mí también en esta ocasión.”

Cuatro hombres se acercaban hacia nosotros desde mi lado, y asumí que una cantidad similar estarían llegando desde el lado de Alessandro.

Tras un discreto carraspeo de Alessandro a manera de señal, contamos tres segundos en silencio total, y simultáneamente saltamos a la acción.

A nuestro alrededor, los soporíferos dardos chocaron contra la invisible barrera que Alessandro había creado con su telequinesis. Eso me dio el tiempo necesario para acercarme unas cuantas zancadas a mis posibles captores, listo para mi contra-ataque.

Lancé un pequeño rayo desde la punta de los dedos de mi mano derecha hacia el hombre que se encontraba más cerca de nosotros, apuntándome directamente con su pequeño, pero peligroso rifle. Después de ser golpeado por mi rayo, un arco eléctrico saltó hasta el siguiente agente, y al siguiente, y al siguiente, habiendo pasado por los cuatro, llegando entonces a mi mano izquierda y cerrando así el circuito completo.

El concepto es simple. Interrumpir las señales del cerebro y causar espasmos musculares a través de una serie de rápidos pulsos eléctricos. En realidad la clave está en aplicar la mayor presión en el menor tiempo posible. La intensidad no es tan importante, a menos que quieras causar un daño permanente.

Sin embargo, el aire es muy mal conductor de la electricidad, por lo que crear un circuito que pase a través de seis personas es bastante complicado.

Por suerte, sólo debía mantener la concentración para no romper el circuito por unos momentos. Concentrarme en empujar. Que la corriente siguiera fluyendo.

Un segundo… Escuché a mis espaldas detonaciones de varias armas de fuego que no aparentaban provenir de simples rifles de dardos. Aparentemente a estos tipos no necesariamente les importaba llevarnos en una sola pieza. Dos segundos… Debía mantener la concentración. Debía mantenerme firme y seguir presionando. Debía dejar de pensar que una de esas balas bien podría atravesar las defensas de mi maestro y clavarse mortalmente en mi espalda expuesta. Debía confiar… Tres segundos.

Lo había logrado. Interrumpí el circuito y me dejé caer al piso, agotado, sin aliento y luchando contra una intensa sensación de vértigo. Mis cuatro hombres con traje táctico cayeron pesadamente al suelo.

Nunca había intentado ese truco en contra de más de una persona. Sabía que en teoría no debía ser mucho más complicado. En la práctica…

Sólo digamos que después de haber logrado una hazaña así, uno sólo tiene ganas de acurrucarse en una cama suave, con la ventana abierta, y dejar que la suave brisa alivie todo tu agobio y fatiga.

Por supuesto, mi ataque sólo iba a dejar a los agentes incapacitados por un minuto o dos, así que debíamos aprovechar la oportunidad sin dudar.

Medio segundo después, escuché un tremendo crujido, y una de las columnas del puente cayó entre Alessandro y los hombres que nos disparaban desde su lado. Él aprovechó la distracción para recolectar nuestras cosas, y sin mucho esfuerzo me ayudó a incorporarme y comenzó a empujarme de forma diagonal, bajando al nivel de la calle y en dirección al lado que yo acababa de despejar temporalmente.

Los disparos habían dejado de sonar detrás de la columna, por lo que los atacantes de Alessandro estarían rodeando la columna y pronto tendrían una línea visual directa directo a nuestras espaldas.

Me atreví a mirar por encima de mi hombro, y vi a cuatro tipos más surgir del polvo levantado por la caída de la columna. Casi al mismo tiempo sentí un tirón por parte de Alessandro. Just habíamos salido de debajo del puente, y en un instante salimos disparados hacia el cielo. Tuve que voltear hacia abajo para ver la autopista que hace unos minutos estaba sobre nuestras cabezas. Y luego me di cuenta que los autos que pasaban a toda velocidad se acercaban más y más a nuestros pies. O, mejor dicho, nosotros caíamos hacia ellos a toda velocidad.

Cerré los ojos con fuerza, hasta que Alessandro gritó junto a mi oído: “¡Abre los ojos! Caeremos sobre ese tráiler rojo. Intenta no caer.”

Mi mente racional sabía perfectamente que nuestra caída era controlada y dirigida por los poderes de mi maestro. Sabía que en cuanto hiciéramos contacto con el contenedor del tráiler debía sostenerme como si mi vida dependiera de ello (porque, de hecho, lo haría). Y sabía que la velocidad del tráiler podría aplastarnos como simples insectos, aunque posiblemente sería nuestra mejor arma para escapar rápida y eficientemente de nuestros persecutores.

Aparentemente mi garganta no estaba del todo de acuerdo. Grité como niñita asustadiza todo el ascenso y el descenso. No me avergüenza decirlo. Intenta subir a un gran tráiler viajando por la autopista a 70 millas por hora de un sólo salto desde la parte inferior de un puente.

Por suerte, Alessandro sabía lo que hacía. Caímos aceptablemente lento sobre el contenedor, y aparentemente mi mentor estaba totalmente conciente de la mejor manera de compensar la inercia necesaria para pasar de un estado de relativo reposo a estar montando una jodida mole de varias toneladas intentando cumplir con sus horarios de reparto a la mayor velocidad posible sin rebasar los límites estatales.

No habían pasado ni dos minutos, y apenas empezaba a recuperar el aliento, cuando la mano de Alessandro se posó en mi hombro. “Otra carretera pasará por encima de nosotros. Tendremos que saltar y continuar a pie. Sólo nos restará un par de millas para alcanzar la frontera. ¿Estás listo?” Tragué algo de saliva con dificultad y asentí con la cabeza, sin confiar demasiado en mi voz en ese momento.

Él volvió a tomarme de la camiseta con fuerza, y en cuanto entramos al puente volvimos a saltar. A pesar de caer relativamente lento, caí pesadamente al suelo y terminé rodando apenas a unos centímetros de la autopista.

En cuanto dejé de girar sobre mí mismo, me tendí boca arriba y respiré profundamente. Al menos ya había pasado lo peor. O eso pensé.

Al incorporarme me sorprendió descubrir que Alessandro estaba tendido a mi lado. Yo esperaba verlo de pie junto a mí, como siempre, tendiéndome la mano para incorporarme.

En ese momento observé que se sostenía una pierna, con una mueca de dolor. La menguante luz del sol me permitió ver una gran mancha de sangre que crecía instante a instante en su pantalón.

“¡Alessandro! ¡Estás herido!”

“No es nada, chico. Sólo un razguño de bala, y la herida no fue grave, pero provocó que perdiera el equilibrio al caer del tráiler en movimiento.”

Permanecimos así varios segundos, sentados en el suelo a un lado de la autopista y debajo del puente, ensimismados y recuperando el aliento.(De haber estado de mejor ánimo y sin tanta adrenalina invadiendo mi sistema, seguramente habría terminado riendo con ganas sin saber cómo aliviar un poco tanta tensión acumulada.)

Después lo ayudé a pararse, y comenzamos a caminar.

“Debemos seguir en dirección al sur, por debajo de esta otra autopista. Si continuamos todo derecho, terminaremos por llegar a la frontera, a unos pasos del puente internacional.”

Yo me pregunté si realmente serviría de algo pasar a otro país. Los hombres que nos habían atacado no tenían la apariencia de preocuparse mucho por fronteras, diplomacia internacional o jurisdicciones. Sin embargo, guardé silencio.

Caminábamos hacia la frontera, a la sombra de la autopista que corría sobre nosotros. Él se apoyaba pesadamente sobre mí. No lo quería aceptar en voz alta, pero yo sabía que lo habían herido más gravemente de lo que me estaba diciendo. Quizá la herida de bala había lastimado algún músculo, o quizá no cayó del tráiler con la agilidad debida.

El caso es que avanzamos hacia nuestro destino a paso lento y cansado.

Repentinamente, me detuvo cruzando otras vías de tren. A nuestra mano derecha, unos cuantos metros más adelante, estaba la bodega de una compañía acerera, o algo por el estilo. Era una estructura metálica grande y sin paredes sólidas, rodeada de rejas metálicas y un alto techo de lámina. Estaba seguro que unas cuantas horas antes, el lugar habría estado atestado de gente.

Me tomó unos instantes entenderlo, pero finalmente capté lo que había puesto a Alessandro en alerta. El sol aún no se ocultaba, y el día aún era bastante cálido, pero una ráfaga de viento helado surgía justo de la bodega e iba hacia nosotros.

“Corre. Cruza la frontera. Ve a la Ciudad de México. Busca a mi maestro. Alfonso Rodríguez.”

“¿Pero qué estás diciendo? Tú me llevarás hasta allá. Lo que sea que nos aceche en ese lugar, debemos escapar a toda velocidad.”

“¿No lo entiendes? Estoy herido. Aún usando mi don, terminaré por retrasarnos más de la cuenta. La persona que nos va a emboscar es demasiado peligrosa.”

“Pues esa es otra razón más para que permanezcamos juntos” repliqué con tozudez. “¡Lucharemos contra quien sea y contra lo que sea!”

“Maldito niño. Sigues sin saber respetar lo que te ordenan sus mayores.”

A pesar del insulto, pude percibir la sonrisa en su voz. Conocía ese tono. Exasperación, mezclada con orgullo y una inquebrantable actitud de desafío. Y miedo. A pesar de que lo estaba ocultando bastante bien, Alessandro sentía miedo.

Eso terminó por helar mi sangre. Comencé a temblar de puro terror. La intuición y la lógica me decían que él tenía razón. Y que sabía mucho más de lo que me estaba diciendo. Debía continuar, seguir corriendo y dejarlo a él pelear. Sólo.

Por otra parte, mi instinto me gritaba que me quedara. Hay momentos para huir, y momentos para pelear. Matar o morir. Y yo no era exactamente un inútil. Había pasado incontables horas entrenando, aprendiendo a pelear, a enfrentar a oponentes más grandes, poderosos, experimentados y preparados que yo.

“No. No quiero huir. Siempre escapamos de todo. Estoy harto de huir. Quiero pelear.”

Alessandro me miró con una expresión fría e indescifrable. Por un momento creí que me dejaría pelear junto con él.

Entonces me dio un jodido puñetazo en la nariz. Enceguecido por las lágrimas que cubrieron mis ojos, sólo pude sentir un tremendo empujón que me obligó a girar bruscamente para no caer de bruces. Me di cuenta que tenía en las manos su mochila, e intenté voltear el rostro para encararlo una vez más.

Y él volvió a usar su telequinesis para darme un fuerte empujón. No me quedó de otra más que seguir en la dirección que me indicaba. Primero caminando. Luego trotando ligeramente. Finalmente salí corriendo a la mayor velocidad que me permitieron las piernas.

¡Estúpido viejo! Tratándome como un niño tonto e inútil. Pero ya me escucharía una vez más que me alcanzara. Porque lo que fuera que nos hubiera estado esperando en esa bodega nunca podría derrotar a esa dura y testaruda cabeza que se carga.

Habría avanzado quizá unos 500 metros, empezando a planear todo lo que le diría cuando nos volviéramos a encontrar, cuando escuché una gran explosión en la tonta bodega.

Por un instante me quedé ahí parado, inmóvil por la impresión.

Alessandro estaba bien. Tenía que estarlo. Lo había visto escapar de cientos de percances, sufriendo de heridas muchísimo más graves y dolorosas. Sólo había provocado esa explosión como una distracción para poder huir. No tardaría en alcanzarme, y seguramente comenzaría a darme uno de sus tontos sermones acostumbrados.

Pensé en comenzar a correr una vez más, pero mi instinto me obligó a mirar hacia atrás. Y entonces lo vi, surgiendo de entre la nube de humo que ocultaba la bodega de mi vista.

Era un hombre de unos cuarenta o cincuenta años. Treméndamente delgado, pero no muy alto, de piel bronceada y cabello largo y totalmente plateado, flotando en el aire con suavidad, como una especie de melena invernal. Su vestimenta era totalmente común; una camisa blanca y los pantalones caquis de cualquier oficinista mediocre. Su expresión era fría y calculadora, y a pesar de que nos separaba alrededor de medio kilómetro de distancia, su instinto asesino volvió a provocar que mi sangre se sintiera congelada en un instante.

Quizá haya sido mi imaginación o algún tipo de espejismo por el calor, pero juraría que a su paso el suelo comenzó a curbirse de escarcha. Casi podría jurar que volví a sentir una ráfaga de aire extremadamente frío desde la dirección en que ya caminaba hacia mí.

Nunca había sentido más miedo en toda mi vida. Tuve una fugaz visión de mis huesos congelados despedazándose tras un duro golpe.

Y entonces corrí. Corrí como quien no tiene un mañana. Todo deseo de pelear se evaporó instantáneamente, y sólo pensé en volar. Hacia la libertad. Hacia México. Lejos de esa gélida presencia, y de lo que sea que le hubiera sucedido a mi maestro y protector.

Corrí hasta llegar a la reja que separa Estados Unidos de México, y seguí corriendo hasta llegar al puente que me permitiría cruzar la frontera.

Sólo en ese momento entendí que tendría que entrar a otro país, y que no tenía ningún tipo de papel ni nada por el estilo. ¿Y si no lograba cruzar? ¿Acaso todo el esfuerzo, y el sacrificio de Alessandro serían totalmente en vano?

Por un instante perdí toda esperanza. No veía al tipo extraño por ninguna parte, pero no dudaba que en un minuto o dos me alcanzaría, y entonces todo había terminado.

Dejé caer la mochila de Alessandro, que aún sostenía entre mis manos. Y al caer, un extraño ruido metálico llamó mi atención.

La recogí y la abrí, para explorar su contenido. En lugar de ropa o víveres, la mochila contenía una bolsa de plástico con unos cuantos papeles de aspecto oficial, y un par de bastones como los que usan los policías, pero de un metal anaranjado que probablemente sería cobre puro.

Al abrir la bolsa de plástico, todo me resultó mucho más claro. Adentro contenía un par de pasaportes (falsos, estaba seguro), junto con unos cuantos documentos más, un buen fajo de billetes mexicanos, y una pequeña libreta con la apretada y pulcra letra de Alessandro.

Supongo que de alguna forma yo seguía en algún tipo de estado de shock, porque los siguientes minutos son sólo borrososo recuerdos que apenas logro retener.

Sé que metí en mi propia mochila todo el contenido de la de Alessandro, y que abandoné el morral de lona en la banqueta, junto a la avenida.

Sé que subí al puente y atravesé la frontera.

Me preocupaba bastante que los oficiales fronterizos me interrogaran y que mi falsa identidad fuera inmediatamente descubierta, pero aparentemente les preocupan mucho más los inmigrantes que entran al país que los que salen de él.

Sé que en cuanto me hube alejado lo suficiente de la frontera, retomé mi carrera.

Y sé que corrí y corrí hasta que el perezoso sol terminó de ocultarse por completo.

Estaba sólo, perdido en otro país, cansado y hambriendo. Pero libre. Y vivo.

Alessandro tenía razón. Soy débil. Si no hubiera sido tan débil, él no tendría que haberse sacrificado por mí. Habría podido luchar a su lado, y quizá me encontraría descansando en algún hotelucho mexicano, escuchando un nuevo sermón acerca de la mala técnica que había utilizado, o lo descuidado que había sido al emplear mis dones.

Tengo que volverme fuerte. Tengo que encontrar al maestro de mi maestro, y aprender a dominar mis poderes. Se lo debo a Alessandro.

No huiré más. Nunca más.

viernes, 18 de octubre de 2013

Listo para comenzar mi primer novela

Voy a escribir un libro.

Hace mucho que no me dedico a escribir algo de buena ficción, pero por motivos personales decidí hacer el intento y redactar mi primera novela completa. (Ya anteriormente había llegado a escribir una gran cantidad de cosas. Sin embargo, sólo llegué a terminar mis cuentos e historias cortas. Y varias novelas que quedaron por ahí, incompletas y cojas.)

Para escribir el primer borrador, tengo pensado aprovechar el NaNoWriMo como "excusa" para vencer mi usual hábito de procastinación. u_u

No puedo escribir nada hasta que comience noviembre, pero ya sé cuál será la historia, y estoy comenzando con la planeación del argumento principal.

Debo decir que ya estoy sumamente entusiasmado, y creo que si todo sale como espero tendré algo bueno entre manos.

Les adelanto que la historia tendrá lugar en el mundo de mi juego Proyecto Prometeo, siguiendo su premisa de "superhumanos, que no superhéroes".

Y no quiero contar los pollos antes de vender la leche, pero si todo sale bien esta bien podría ser la primera de una serie de novelas. El libro sería, pues, una suerte de "episodio piloto".

Ya veremos qué tal me va, y qué recepción encuentro para el libro.

jueves, 13 de octubre de 2011

[Proyecto Prometeo] 10 razones para jugarlo (o no)

¿Por qué sí te debería gustar este juego de rol? (¿O por qué no?)

Disclaimer: Esta es la versión 1.0 de esta lista provisional. Seguramente seguiré trabajando en ella, redactándola mejor y explorando cuáles son las características más importantes y representativas del juego. Se aceptan comentarios, quejas, sugerencias y preguntas para aclarar confusiones.

10 Razones por las que deberías jugar Proyecto Prometeo (o no):


1. Éste es un juego de "superhéroes" sin "superhéroes". Personajes humanos, pero con poderes. Individuos falibles, imperfectos, egoístas, inadaptados, con tantos problemas reales como preternaturales. Nada de spandex ni calzones por fuera de la ropa.

2. Los Personajes tienen diferentes tipos de poderes psíquicos. Cada uno de estos poderes tiene una cierta lógica interna, racional y coherente, y una explicación pseudo-científica particular. Nada de magia, aliens ni poderes que rompan las leyes de la Física de este universo. Además, el desarrollo personal de los Personajes es importante, pues la manifestación de sus poderes está muy ligada a su personalidad, madurez y auto-control (tanto a nivel mecánico como ficticio).

3. Cada tipo de poderes tiene reglas y mecanismos específicos, que funcionan de formas definidas y bien delimitadas. Sin embargo, las aplicaciones particulares de esos poderes tienen cierta flexibilidad. La intención es que parte de la diversión del juego sea poder ser creativo y encontrarle usos alternos e ingeniosos a tus poderes. Cada Jugador debe elegir un tipo de poderes diferente.

4. La ambientación por defecto es una interpretación bastante libre de nuestro propio mundo real (ubicándose en la ciudad o población en que los mismos jugadores se encuentren, o en dado caso en aquella que deseen), con un pequeño giro preternatural. Las conspiraciones son reales, agentes del gobierno intentan capturarte y dejar que el mundo conozca tus poderes te traerá más problemas que beneficios.

5. No hay Status Quo ni Meta-Trama. Al comienzo de cada Crónica la ambientación se encuentra en un estado de relativo equilibrio bien definido, pero a través de sus acciones los Jugadores tienen la posibilidad de cambiar radicalmente la dirección que tomará el mundo en el que los Personajes viven si así lo desean.

6. El juego soporta bien Crónicas cortas, pero está planeado para que se desarrollen campañas finitas largas. Es importante considerar que los mismos Jugadores tienen bastante control del ritmo en el que desean que se desarrolle la historia (pues de hecho la mejora mecánica de los personajes está directamente relacionada con el avance de la historia).

7. Requiere poca preparación por parte del Director del Juego, y soporta bastante bien la creación espontánea de las historias (contrapuesto a tener que crear previamente una trama o guión de lo que pasará), quien tiene la responsabilidad de interpretar el Mundo de Juego de forma orgánica e independiente, pero también debe reaccionar consistentemente a las acciones y decisiones de los personajes.

8. Los Jugadores deben determinar las metas y deseos de sus Personajes, y perseguirlas proactivamente. De esta forma, tienen bastante control de la dirección que quieren que tome la historia, decidiendo qué es lo más conveniente o deseable para ellos.

9. Durante el juego, se espera que los Jugadores colaboren entre sí. Los Personajes podrán o no cooperar, pero sus historias invariablemente estarán entrelazadas de una forma u otra.

10. El juego utiliza dados polihédricos de diferentes números de caras. Lo más cómodo es tener a la mano un buen puñado de cada tipo. El sistema de resolución es del tipo "Roll & Keep", y a la larga los resultados dependen más de la estrategia que de la suerte.

martes, 27 de septiembre de 2011

[Proyecto Prometeo] Sendas de Origen

La historia de todo personaje inicia con su nacimiento. Sin embargo, de la misma forma en que no todos tienen el mismo destino, no todos han nacido de la misma manera.

Para comenzar a generar a un Personaje Principal para jugar Proyecto Prometeo, el primer paso es asignarle las Sendas que creas que mejor van a representar su historia, desarrollo y transfondo. Cada Senda representa un momento o situación particular, y es la secuencia de estas las que determinan el contexto particular del personaje.

La primer Senda es denominada la Senda de Origen, y se relaciona con la forma en que el personaje vino al mundo.

Las opciones son tres:

Creado


Fuiste un niño de probeta, un ser diseñado en un laboratorio, específicamente para poseer ciertos poderes particulares.

Una vez preguntaste cuál era tu razón de existir, y la fría respuesta fue "para demostrar el valor del dinero que invirtieron en tu manufactura".


Las Capacidades base de la Senda de Creado son:

Pelear: d4
Huir: d2
Percibir: d4
Engañar: d2
Negociar: d2
Manifestar: d6

Adicionalmente, podrás asignar 3d6 a tus Talentos, y tendrás como base 2d6 para tus Instrumentos.

Sendas de Formación habilitadas: Rata de Laboratorio, Arma en Entrenamiento, Bicho Raro


Segunda Generación


Heredaste los genes necesarios para desarrollar poderes de al menos uno de tus progenitores.

No fue sino hasta muchos años después que entendiste por qué tus padres se sentían tan preocupados por qué razgos genéticos compartías con cada uno de ellos.


Las Capacidades base de la Senda de Segunda Generación son:

Pelear: d2
Huir: d4
Percibir: d2
Engañar: d4
Negociar: d2
Manifestar: d8

Adicionalmente, podrás asignar 2d6 a tus Talentos, y tendrás como base 3d6 para tus Instrumentos.

Sendas de Formación habilitadas: En la Oscuridad, Arma en Entrenamiento, En Fuga


Talento Salvaje


Eres un mutante, un ser humano "común" que nació con el potencial latente de desarrollar poderes por si mismo.

El inicio de tu vida no fue nada extraordinario, y a primera vista fuiste un hermoso y saludable bebé como cualquier otro.


Las Capacidades base de la Senda de Segunda Generación son:

Pelear: d2
Huir: d2
Percibir: d2
Engañar: d4
Negociar: d4
Manifestar: d4

Adicionalmente, podrás asignar 2d6 a tus Talentos, y tendrás como base 3d6 para tus Instrumentos.

Sendas de Formación habilitadas: Los Viejos Tiempos, Bicho Raro, En Fuga

jueves, 1 de septiembre de 2011

[Proyecto Prometeo] Prodigios

De acuerdo a las capacidades y naturaleza de sus Dones, los diferentes Prodigios han sido clasificados (informalmente) en:

Shifter


Individuos con el Don del metamorfismo. Un Shaper poseé la habilidad de alterar la disposición de las moléculas en un cuerpo, efectivamente controlando su forma física, resistencia y densidad.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su creatividad e imaginación. Suelen ser individuos muy creativos, grandes artesanos y obsesionados con la perfección. La mayoría canaliza sus poderes a través del contacto físico.

Dealer


Individuos con el Don de la bioquinesis. Un Dealer poseé la habilidad de alterar a nivel celular los procesos metabólicos de otros seres vivos para cambiar su velocidad, efectividad, efecto y percepción del dolor. Efectivamente su poder sirve para curar, enfermar, dañar, reparar y estabilizar el estado físico y salud del otro. La precisión del uso de sus poderes se ve afectada directamente por los conocimientos de bioquímica, anatomía y propedéutica del individuo.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su memoria y su sentido del tacto. Suelen ser personas meticulosas, prácticas y de sangre muy fría. La mayoría canaliza sus poderes a través del contacto físico.

Mover


Individuos con el Don de la telequinesis. Un Mover poseé la habilidad de alterar las propiedades del campo electromagnéticos de un cuerpo, produciendo a voluntad un efecto de atracción o repulsión con relación a los demás cuerpos cercanos, efectivamente controlando su movimiento en el espacio (aún si dicho movimiento implica cancelar otras fuerzas externas de atracción o repulsión, como por ejemplo la gravedad de la tierra). Cabe destacar que sus poderes controlan el movimiento, pero no la energía cinética de los cuerpos.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de concentrarse en la distancia, masa y dirección del movimiento de los cuerpos a ser movidos. Suelen ser individuos observadores, volubles y muy táctiles. La mayoría canaliza sus poderes a través de su respiración.

Burner


Individuos con el Don de la piroquinesis. Un Burner poseé la habilidad de controlar la aceleración de las moléculas de la materia, efectivamente controlando el repentino aumento o disminución de la temperatura de un cuerpo. Si el cuerpo cuya temperatura ha aumentado es combustible, y se encuentra en presencia de un comburente (generalmente el oxígeno del ambiente), se produce una reacción de combustión y se crea una flama visible.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su estado anímico y control emocional. Suelen ser individuos impulsivos, apasionados e impetuosos. La mayoría canaliza sus poderes a través de sus manos.

Bender


Individuos con el Don de la neuroquinesis. Un Bender poseé la habilidad de duplicar los estímulos bio-eléctricos en el cerebro de los seres vivos que posean un sistema nervioso centralizado, efectivamente provocando que al interpretar dichos estímulos se creen en ellos estímulos sensoriales, ideas, emociones o hasta memorias particulares.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de sentir y proyectar los estímulos, ideas, emociones y memorias que buscan producir. Suelen ser individuos carismáticos, manipuladores e impositivos. La mayoría canaliza sus poderes a través del contacto visual.

Shocker


Individuos con el Don de la electroquinesis. Un Shocker poseé la habilidad de controlar el flujo de electrones entre los átomos de la materia, efectivamente produciendo, controlando y absorbiendo corrientes eléctricas.

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de dejar fluir sus ideas y emociones, y no aferrarse a ellas. Suelen ser individuos algo erráticos y agresivos, pero muy adaptables al cambio. La mayoría canaliza sus poderes a través de sus manos.

Seeker


Individuos con el Don de la clarividencia. Un Seeker poseé la habilidad de extender su percepción más allá de su localización tetradimensional, por medio de una conexión cuántica directa. Esto quiere decir que mientras se encuentre en contacto directo con un objeto, puede percibir el entorno de dicho objeto (o de otro objeto que haya tenido o vaya a tener un contacto directo prolongado con él) como si se encontrara presente, desplazando su percepción a través del tiempo y el espacio. (A mayor distancia en tiempo o espacio, la naturaleza perecedera del objeto contactado puede perjudicar más la percepción.)

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de abstracción, concentración y observación. Suelen ser individuos sumamente perceptivos, analíticos y previsores. La mayoría canaliza sus poderes a través del contacto físico.

Runner


Individuos con el Don de la cronoquinesis. Un Runner poseé la habilidad de alterar la relatividad temporal específica de su propio cuerpo; es decir, controlar el efecto del espacio-tiempo en ellos mismos. Esto les permite que para ellos el tiempo transcurra relativamente más rápido o lento con relación a su ambiente inmediato. (De esta forma, al exterior parecerá que el individuo se mueve sobrenaturalmente rápido o lento.)

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de enfocarse en su propia percepción temporal. Suelen ser individuos hiperactivos, de mente abierta y con baja capacidad de concentración. La mayoría canaliza sus poderes a través de su sentido del oído y ritmo.

Jumper


Individuos con el Don de la teletransportación. Un Jumper poseé la habilidad de "saltar" voluntariamente de una localización tridimensional a otra de forma prácticamente instantánea. Después de saltar, el individuo tiene apenas unas fracciones de segundo para ajustar su destino, pues tras el salto la materia más densa desplazará a la menos densa (probáblemente provocándo gran daño estructural a la segunda).

Generalmente el control de su poder está relacionado con su capacidad de visualizar su cambio de localización en la tela espacio-tiempo (y por tanto la precisión de su salto dependerá de su familiaridad con el destino deseado). Suelen ser individuos dinámicos e impacientes, con cierta tendencia natural a la claustrofobia. La mayoría canaliza sus poderes a través de sus piernas.

Otros


Existen reportes de individuos con poderes que a primera vista no pueden ser clasificados dentro de los nueve grupos primarios, pero las investigaciones apuntan a que técnicamente no se trata de manifestaciones de diferente naturaleza. En realidad son aplicaciones sumamente especializadas de alguno de los Dones conocidos.

Los ejemplos mejor documentados son los Freezers (crioquinesis, relacionada con la piroquinesis), los Screamers (sonoquinesis, relacionada con la piroquinesis), los Sparklers (fotoquinesis, relacionada con la electroquinesis), los Readers (empatía, relacionada con la neuroquinesis) y los Blowers (eoloquinesis, relacionada con la telequinesis).

martes, 30 de agosto de 2011

[Proyecto Prometeo] La Verdad está ahí afuera

El Proyecto Prometeo


A raiz de la Guerra Fría, las diferentes naciones comenzaron una carrera armamentista sin precedentes. Desde la carrera espacial hasta el desarrollo de armamento nuclear, pasando por espionaje y todo tipo de actividades preventivas.

Una de las ramificaciones menos publicitadas fue el estudio de las capacidades meta-humanas en individuos aparentemente dotados de poderes psíquicos. Los hallazgos presentados de forma pública fueron escasos y de dudosa validez científica. Sin embargo, la verdad es otra.

En los años 70's el gobierno federal de los Estados Unidos estableció una serie de proyectos de investigación bajo el nombre de Stargate Project. Al principio, los resultados del proyecto fueron ambiguos y poco precisos, pero al investigar las líneas paralelas de investigación de sus aliados y enemigos descubrieron algo sorprendente.

No sólo los demás gobiernos del mundo habían estado investigando acerca del tema. En realidad la evidencia apuntaba a la existencia de una misteriosa agrupación secreta de varios siglos de antiguedad (conocida entre los miembros de diferentes sociedades secretas y los aficionados a las teorías conspiratorias como los Iluminati), que no sólo habían estudiado la existencia de estos seres dotados de habilidades especiales, sino que incluso habían logrado "crear" individuos con estas capacidades a través de un complejo sistema eugenético.

Cuando uno de los miembros de esta institución se acercó a los más altos mandos del gobierno con una propuesta, éstos no dudaron mucho en apoyarlo de la forma más completa y confidencial posible. A cambio de la información recibida, los Estados Unidos debían ayudar a fundar una Agencia Internacional secreta, en alianza con otras naciones varias y bajo el compromiso de mantener las capacidades de los meta-humanos lejos del conocimiento público.

Fue así como se fundó el Proyecto Prometeo.

Lo Preternatural


Preternatural - Del latin præter. Aquello que se encuentra más allá de lo que entendemos como "natural", aunque posea una explicación racional que aún nos es desconocida.

La mente humana es uno de los mecanismos naturales más precisos, perfectos y complejos que existen. Cualquier cerebro promedio es completamente capaz de realizar de forma automática procesos complicados y extensos, apenas requiriendo la concentración y un esfuerzo voluntario por parte del individuo.

Y lo maravilloso de esos procesos se aprecia de mejor forma al observar el funcionamiento de una mente prodigiosa, por encima del promedio. Locos, genios, autistas, fenómenos... Individuos cuya mente funciona de forma completamente eficiente y natural en relación a algunas de sus funciones en particular. Y no es que la máquina funcione "diferente" que la de un individuo común; simplemente es que sus engranes encajan más precisamente y están mejor lubricados.

Hace unos 500 años, un grupo de Ilustrados comenzó a interesarse por observar y analizar el funcionamiento de la máquina humana. Algunos se enfocaron en la anatomía, otros en la belleza, algunos más en la filosofía... Pero unos cuantos vieron el potencial escondido en ciertos individuos singulares, cuya capacidad para controlar voluntariamente una serie de procesos particulares resultaba sorprendente. Y en donde las supersticiones y la ignorancia veían "magia", estos iluminados distinguían ciencia.

Por supuesto, el nivel del conocimiento existente en esa época era totalmente insuficiente para entender completamente las causas y consecuencias de todo esto. Pero eso no los disuadió de analizar y experimentar, y de esta forma fueron descubriendo poco a poco algunos de los principios y características detrás de todo esto.

En realidad la base de todo era sorprendentemente sencilla. El cuerpo humano (como el de casi todos los organismos vivos en este planeta) poseé la capacidad de convertir la materia en energía, a través de complejos procesos bio-químicos y metabólicos. La cuestión es que aquellos asombrosos sujetos de estudio poseían la habilidad de controlar ese proceso a voluntad. Y, de hecho, al enfocar una buena parte de su concentración en esos mecanismos, eran capaces de producir una reacción en cadena que incrementaba dicha energía de forma exponencial.

Algunos de estos seres (los más "débiles") no podían contener esa impresionante cantidad de energía, y eran consumidos por ella. Otros, mucho más fuertes, eran capaces de canalizar ese incremento y producir efectos que, a simple vista, parecían contradecir el (incipiente) conocimiento de lo que posteriormente sería conocido como las Leyes de la Física.

Tiempo. Espacio. Materia. Energía.