Alebrijez es un juego del género del Realismo Mágico, donde la frontera entre la metáfora y la literalidad se emborrona. Donde la magia existe y es cosa de todos los días, pero nadie considera que esté sucediendo algo fuera de lo común.

Y fácilmente lo podríamos dejar ahí. Aunque si queremos reflexionar sobre el tema a mayor profundidad...

Hay por lo menos tres posibles interpretaciones de los diferentes hechos a los que se enfrentarán los personajes.

  1. Todo lo que sucede es real. Son chamanes que han descubierto un mundo mágico oculto y misterioso, y que han ganado poderes, habilidades y relaciones interpersonales que nunca pensaron llegar a tener.
  2. De hecho, los personajes sí están locos de atar. Todo lo que ven son alucinaciones compartidas, delirios y falsas ilusiones que ellos mismos se han creado. Nada de lo que ven existe, aunque no lo quieran entender.
  3. En realidad toda la historia es una gran metáfora del proceso de maduración y crecimiento que cada personaje está emprendiendo. Todo eso de los alebrijez, chamanes, espíritus y demás es una bonita fantasía que se han inventado para suavizar el doloroso esfuerzo de enfrentar sus propios conflictos existenciales.



¡Pssst! ¿Te digo un secreto?

A nivel mecánico, el juego funciona perfectamente con cualquiera de las tres interpretaciones. Y, de hecho, lo ideal es que cada jugador particular (incluyendo el Guía del Más Allá) elija la que prefiera y lo haga sentir más cómodo. Porque, en realidad, ni siquiera es necesario utilizar la misma interpretación a lo largo de toda la historia.

Cuando mi hermano y yo eramos niños, uno de nuestros juguetes favoritos era nuestra (gran) colección de Playmobil. Teníamos cajas y cajas y más cajas. Nos gustaba juntarlos por temas (desde Caballeros Medievales, pasando por figuras del Circo, el Zoológico y hasta figuras del Hospital), agregando más y más juguetes y accesorios, conforme iban sacando nuevos sets e iban reemplazando los descontinuados. Y nos encantaba inventar nuestras historias con ellos.

Una de nuestras colecciones favoritas era la de los Vaqueros. Teníamos varios edificios del Pueblo (el edificio del sheriff, la herrería, el Salón...), un Rancho (con todo y vacas, vaqueros y demás), el Fuerte (soldados de la caballería incluídos) e incluso fuimos juntando una gran villa India.

Uno de nuestros amigos de la colonia también era fan de los Playmobil, así que eventualmente comenzamos a jugar en grande. Lo invitábamos a quedarse a dormir en casa la noche del sábado. Nuestros papás vaciaban la sala y nos ponían una gran alfombra (para poder estar cómodos). Entonces comenzábamos nuestro pequeño "ritual" de juego.

Lo primero era elegir un "equipo" (el Pueblo, los Indios y el Fuerte+Rancho). Después pasábamos las primeras dos o tres horas construyendo una gran maqueta (del tamaño del cuarto entero). Separábamos las zonas de cada equipo por medio de terreno improvisado, con ríos, árboles, formaciones rocosas (principalmente cajas de madera, envases y similares, cubiertos por cobijas de color café) y lo que fuera que se nos antojara en el momento.

Una vez que el escenario estaba listo, comenzabamos a jugar. Pero jugar sólamente con tu propio equipo se volvía aburrido sumamente rápido, así que pronto comenzábamos a interactuar.

Algunos indios rebeldes atacaban el pueblo durante la noche, y la caballería tenía que ir al rescate. El Rancho sufría de algún tipo de catástrofe, y le pedía ayuda a los demás. La hermosa chica India se enamoraba del joven Vaquero (con todo y drama de "amor prohibido" y eso). Y sobre todo comenzábamos a intentar crear algún tipo de sistema económico, vendiendo y comprando bienes unos a otros.

En cierto momento, nos regalaron un set de "gambusinos", con toda su parafernalia. De esas personas que llegaron al Oeste en busca de oro, con todo su equipo para sacarlo de los ríos durante el famoso "Gold Rush". (Siempre colocados junto al río de nuestra maqueta, por supuesto.) Y venían con todo y unos saquitos, supuestamente llenos de oro (de color amarillo ^_^), que generalmente terminábamos usando como "dinero".

Conforme iba avanzando la noche, por lo general terminábamos con algo de "locura dorada", y comenzábamos a competir para ver quién lograba conseguir más oro. Eventualmente, los saquitos de oro eran demasiado pocos para los tres, e invariablemente terminábamos por declarar que cualquier juguete, accesorio y pieza de color amarillo era, de hecho, ¡oro!

Yo solía insistir que jugáramos "en serio", emulando el género "realistamente" y sin tantos anacronismos. Si, claro. Obviamente nunca me hacían caso. T_T Aunque yo invariablemente terminaba por ceder, y también me divertía de lo lindo.

La mayor parte de las veces, las cosas terminaban en desastre (en el mejor de los sentidos ^_^). Pueblos arrasados, alianzas inesperadas (más de una vez los indios se aliaron con los pueblerinos contra los soldados), traiciones, explosiones, Guerra...

Y a estas alturas del partido, normalmente ya eran las 3 o 4 de la madrugada y estábamos rendidos. Así que nos retirábamos a dormir, para despertar ya avanzada la mañana, listos para volver a jugar una vez más.

A veces me pregunto... ¿Y si por esas épocas ya hubiéramos tenido algunas nociones de lo que era el rol? ¿Habríamos solucionado los conflictos usando dados? ¿Habríamos decidido registrar algo en una hoja de papel? ¿Nos habríamos divertido más? ¿O simplemente de forma ligeramente diferente?

(Pequeño dato para los curiosos. Aquellos sets con los que ilustro este texto eran algunos de los muchos de los que éramos los felices poseedores.)

Y ustedes, ¿cómo empezaron realmente a jugar rol?