[Alebrijez] ¡¡¡Magia!!!  

Posted by Lobo Gris in , ,

Así funcionan las cosas.

Los personajes son seres humanos "comunes y corrientes". Excepto por el hecho de que han despertado a la visión de la realidad paralela que representa el Otro Mundo (el Más Allá). Y que pueden interactuar con ese Más Allá usando a su Nahual como intermediario.

¿Qué quiere decir eso? Básicamente que las acciones que puede realizar un jugador ubicarán a varios niveles.

Primero tenemos las acciones intrascendentales del personaje; aquello que tenga que ver con el Mundo Real, la cotideaneidad y aquello que represente su vida normal (aquello en donde no esté poniendo mucho en juego). Para estas acciones no se "tira" nada. Todo es automático y exitoso. Si quieres lograrlo de verdad, lo logras.


Después tenemos las interacciones que tiene por medio del Nahual con los seres que habitan en el Otro Mundo. En este caso se rolea libremente, hasta el momento en que surge un conflicto con alguno de estos seres (o con algún otro PJ o PNJ importante). Entonces se recurre a la mecánica de Resolución de Conflictos.


Tenemos un tercer nivel, en el que la influencia que un personaje ejerza sobre los seres del Otro Mundo tienen consecuencias directas con lo que suceda en el Mundo Real. Es decir, las interacciones del nivel anterior tendrán por lo general un efecto derivado en la "realidad" en que habita el personaje. Aquello que hagas en el Más Allá repercute directamente con lo que pasa en el Más Acá.


Finalmente, podemos tener el caso de que el jugador deseé que su Nahual influya directamente en el Mundo Real. Que lo que desea no tenga que pasar por el "filtro" del Otro Mundo primero. En otras palabras, magia.


Cabe recordar que el Nahual es una entidad afín y vinculada al personaje, pero es un ser totalmente independiente. En términos de juego, la manera de actuar del Nahual dependerá del nivel de control que el jugador conserve (a menor control, menos cosas decidirá el jugador por el Nahual). Por tanto, la efectividad que tenga en los últimos 3 niveles dependerá tanto de la "suerte" que tenga con las cartas, como del control que mantenga sobre su Nahual.


Mecánicamente, ¿ésto cómo se traduce?

En el primer nivel, el jugador sencillamente describe sus acciones e intenciones, y el DJ las modera, valida e integra dentro de la ficción, tomando en cuenta las acciones de los demás jugadores.

En el segundo nivel, el jugador establece sus intenciones, y cuando se entra a un conflicto debe justificar la manera en que sus acciones específicas corresponden a sus diferentes reservas disponibles. Esto es, establezco de qué manera la reserva que estoy usando corresponde a la acción específica mediante la cuál pretendo lograr mi intención.

En el tercer nivel, el DJ tendrá que narrar (como conclusión al conflicto que se haya tenido en el nivel anterior en el Más Allá) los efectos que la interacción con el Otro Mundo haya provocado en el Mundo Real.

Y, para el cuarto nivel, el jugador podrá lograr de forma casi automática lo que quiere, pero pagando un costo muy elevado por ello (de momento se me ocurre que se sufra un gasto considerable de energía, y que como consecuencia el Nahual quede cansado, poco cooperativo y se sienta usado y abusado, con las consecuencias mecánicas y en la ficción que ello conlleve).


Ejemplos prácticos:

Necesito llegar al trabajo. El DJ establece que hay mucho tráfico y que seguramente llegaré tres cuartos de hora tarde.

Si decido sencillamente tomar un autobus y tener paciencia del tráfico, automáticamente eso es lo que pasa. Llego a la oficina en el tiempo establecido, sin mayor complicación.

Pero puede que en la ficción no me convenga mucho llegar tan tarde, así que decido hacer algo para evitarlo.

Quizá pelear contra aquel alebrije que habita en la parada del camión y que siempre se la pasa distrayéndome y provocando que deje pasar el autobus que debía tomar. (Esto tiene un efecto en el Más Allá, y aunque puede que no tenga consecuencias directas en el Mundo Real, a mí sí me estará afectando.)

O quizá decida que si el chofer del autobus fuera un poco menos perezoso y un poco más despabilado no iríamos con tanto retraso. En ese caso podría provocar que mi Nahual dominara al del chofer (y como consecuencia, que su actitud cambiara), para que el ignorante hombre acelere un poco más. (De esta manera una interacción en el Más Allá tiene un efecto directo en el Más Acá.)

Y aún me queda una opción más. Intentar usar Magia. Podría, por ejemplo, tomar prestada la magia de Movimiento de mi Nahual, para ganar temporalmente la habilidad de volar. (Aquí es donde entra el que los diferentes totems te puedan otorgar diferentes tipos de magia.) Así quizá logre llegar a tiempo, pero tendré que cuidarme mucho de que nadie me vea, y mi Nahual no quedará precisamente de buenas...


Unos cuantos comentarios finales.

Los usos específicos de las diferentes reservas son relativamente ambiguos de forma intencional. La idea es que el reto para los jugadores sea más el intentar justificar de qué manera determinadas acciones corresponden a determinadas partes. (Ejemplo: "Quiero intimidar a mi oponente." "Ok, ¿como pretendes hacerlo?" Y la respuesta podría ser "uso Cola, intimidándolo con mi intensa Presencia"; pero también podría ser algo como "uso Cuerpo y lo miro intensamente a los ojos, demostrándole que pase lo que pase no logrará que yo desvíe la mirada, cambie de parecer y ceda a sus deseos"; incluso podría decir "uso Locomoción y me muevo muy muy muy cerca de él, para que sepa que no estoy dispuesto a retroceder".)

En la práctica, eso quiere decir que todos tienen el mismo peso mecánico. A nivel ficción (y esto es importante) implican situaciones completamente diferentes. En especial esto debe ir ligado a la interpretación de la personalidad y comportamiento del personaje (esto aún hace falta pulirlo para que esté integrado directamente al sistema). Es decir, si mi personaje es pasivo y tímido debería intentar hacer las cosas de una manera completamente diferente que si fuera explosivo y efusivo.

¡Vaya! ¿Quién lo hubiera dicho? Si pareciera que fue ayer cuando la torre abrió sus puertas. En poco más de un año y medio, ya hemos alcanzado la honrosa cantidad de 100 entradas diferentes. El tiempo sí que vuela.

Para celebrar, hagamos un pequeño recuento de los daños.

Una muy buena cantidad de proyectos independientes de los que he hablado por acá (algunos con más respuesta de parte de los lectores que otros). A destacarse mis juegos de rol más terminados, que han sido bastante bien recibidos. ¡El Rolero de Hierro rules!

No me he metido tanto en asuntos de Teoría de Rol como me gustaría, pero es difícil cuando otros lo han hecho tan bien ya... (Y no me canso de vincularlo y recomendarlo.)

En general no he publicado demasiados consejos de juego como aparentemente los demás querrían, pero en general creo que por blogs de rol que den consejos valiosos no paramos. Eso sí, me siento orgulloso de mis pequeñas contribuciones.

En el aspecto personal, el blog me ha servido de válvula de escape y de estrado las veces que lo he necesitado. A veces uno simplemente se siente con ganas de monologar acerca de algo que se trae en mente, y hacerlo en un foro o similar siempre me ha parecido de lo más jactancioso. Al menos por acá me siento cómodo, pues a fin de cuentas es MI TERRITORIO. Y al mismo tiempo hay una puerta abierta para la interacción y la réplica si alguien más desea dialogar acerca del tema.

También ha sido muy divertido mostrar algunos de mis avances y experimentos en el aspecto gráfico y artístico. Porque (aunque no siempre lo parezca) mi mayor experiencia y formación están en el campo gráfico.

¿Qué más? Los borradores de entradas que podría (¿debería?) terminar para publicar sigue creciendo. Pero a veces me falta algo para hacerlo... (En ocaciones ideas han cambiado un poco y me estoy replanteando el tema; en otras no me siento con tantos ánimos, por el poco interés de otros por conocerlo; otras veces más sencillamente es un tema que me interesa y lo sigo puliendo y puliendo antes de sacarlo a la luz; en otras más mi pereza es lo único que podemos culpar...)

Cien entradas no suenan como mucho, pero aquellos que hayan mantenido un blog (de contenido sustancioso) por tanto tiempo como yo entenderán perfectamente que no es sólo cuestión de escribir por escribir. Con el paso del tiempo uno va compartiendo pequeños pedacitos de sí mismo. Y, por cursi y choteado que suene, mientras más das, más lleno te sientes.